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Estudiante de Posgrado del Tec de Toluca consigue procesar toda clase de residuos peligrosos


Reactor y material vitrificado


MÉXICO, D.F., 29 DE AGOSTO DE 2008, DGEST/DDC.- Nadia Estrada Martínez, estudiante del Doctorado en Ciencias de Ingeniería Electrónica del Instituto Tecnológico de Toluca, ha logrado procesar toda clase de residuos peligrosos, eliminando su impacto contaminante; con este proyecto, denominado Vitrificación de residuos tóxicos por plasma térmico asistido magnéticamente, la joven investigadora obtuvo el Primer Lugar en la Categoría AA Medio Ambiente en el Certamen Nacional Juvenil de Ciencia y Tecnología 2007.

Nadia Estrada Martínez se propuso aportar una tecnología adecuada para el tratamiento de residuos peligrosos: sólidos, líquidos o gaseosos, evitando su almacenamiento innecesario o que se confinen en forma inadecuada, contaminando el medio ambiente.


La deficiente cultura ambiental y la adopción de conductas consumistas, mediante la generación de productos muchas veces innecesarios, cuya industrialización requiere el uso de sustancias altamente contaminantes, han propiciado en nuestro país la progresiva generación de residuos peligrosos (RP), los cuales alcanzan volúmenes preocupantes; datos oficiales indican que cada año se producen aproximadamente cuatro millones de toneladas de estos residuos y que en más del 90% de los casos son tratados de forma errónea.

La Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LEGEEPA), define como RP a: “Todos aquellos residuos, en cualquier estado físico, que por sus características corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas, inflamables o biológico-infecciosas, representen un peligro para el equilibrio ecológico o el ambiente”.

De los desechos industriales, 15,500 toneladas se consideran RP y sólo un 15% de ellas son dispuestas de manera adecuada, el resto se mezclan con los residuos no peligrosos o son depositados en espacios sin control. El principal y más utilizado método en el tratamiento de los residuos peligrosos es la incineración, con la cual se producen gases más tóxicos y nocivos que los residuos originales, por lo que en muchos casos debe evitarse a toda costa. Algunas tecnologías alternativas han comenzado a emerger, entre las que se distingue la tecnología de plasma térmico (PT), la cual ha evolucionado rápidamente debido a su eficacia en la degradación de compuestos tóxicos.

Hasta hace unas cuantas décadas, sólo se reconocían tres estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso, pero a partir de los experimentos con gases ionizados, se descubrió que la materia puede llevarse a un cuarto estado, el plasma, éste se comporta de manera radicalmente diferente a los tres anteriores. En términos generales, el plasma puede ser generado por el paso de una corriente eléctrica a través de un gas, proceso que se denomina ruptura eléctrica.

El proyecto propuesto por Nadia Estrada aplica, mediante un reactor especial, descargas de plasma para el tratamiento y disposición adecuada de residuos peligrosos. La energía proporcionada por el plasma térmico se aprovecha para “romper” los enlaces de las moléculas que conforman los RP, dando como resultado una mezcla de partículas elementales que al enfriarse se recombinan para formar gases permanentes de bajo peso molecular y sólidos vitrificados de color oscuro, compactos y uniformes superficialmente, con una dureza similar a la del cuarzo. Su peso se reduce 53%, respecto al registrado por los residuos originales.

La aplicación de la tecnología de plasma térmico en el tratamiento de RP representa un nicho de oportunidad porque permite la desintegración de los residuos contaminantes en componentes elementales de fácil tratamiento y disposición a un costo moderado. Mediante esta tecnología se pueden tratar una amplia gama de residuos peligrosos, entre los que se cuentan solventes industriales, aceites dieléctricos (empleados en pilas y baterías) que contengan Bifenil Policlorados (PCBs), compuestos químicos halogenados como Clorofluorcarbonados (CFC’s), que se utilizan todavía en algunos aerosoles y son altamente destructivos de la capa de ozono; cenizas industriales con metales pesados (mercurio, plomo y cadmio, entre otros) y escorias. En todos los casos la eficiencia de degradación supera el 99.99%.

Nadia Estrada es becaria por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y desarrolla su proyecto en el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ), con la asesoría del Dr. Joel Pacheco Sotelo, Investigador del Instituto Tecnológico de Toluca. Los derechos de autor relacionados con este proyecto pertenecen al ININ, institución que ha facilitado sus laboratorios y el apoyo de especialistas para hacerlo posible.

Cabe señalar que la joven investigadora recibió también recientemente un reconocimiento del Gobierno del Estado de México, de manos del Gobernador, Enrique Peña Nieto, en el marco de un programa de estímulos a jóvenes destacados en Ciencia y Tecnología.
 

 

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